Review: The Precinct para PS5

The Precinct es un experimento curioso dentro del género sandbox: Un título que invierte el paradigma criminal y propone una fantasía policial con tintes retro y mecánicas contemporáneas.

¡ALTO AHÍ!

The Precinct, desarrollado por Fallen Tree Games y publicado por Kwalee, la principal editora de videojuegos del Reino Unido, propone una fantasía urbana neo-noir en la que el jugador encarna a un joven oficial de policía que patrulla las densas y peligrosas calles de Averno City. A medio camino entre simulador policial y sandbox de acción, el título se apoya en mecánicas de mundo abierto, una estética pixelada de perspectiva isométrica y una narrativa emergente que se construye a través del caos ciudadano. Lejos de plantear una historia lineal de ascenso en las fuerzas del orden, The Precinct funciona más como una caja de arena donde el jugador improvisa su ética policial según los límites que impone el juego, o no.

La propuesta recuerda de inmediato a Retro City Rampage y a los primeros Grand Theft Auto, pero con un giro que invierte los papeles: Ahora el jugador no es el criminal sino el agente que lo persigue. El mundo es un lugar hostil, marcado por crímenes espontáneos, persecuciones automovilísticas, tiroteos en callejones y redes de corrupción que horadan la estructura institucional. En medio de esta jungla pixelada, el protagonista debe lidiar con robos a mano armada, disturbios civiles, contrabandistas, vehículos robados y hasta asesinatos. La variedad de eventos aleatorios mantiene el interés activo del jugador, aunque con el tiempo, la fórmula se vuelve algo repetitiva.

Uno de los aciertos más notables de The Precinct es su presentación visual. Con una estética retro detallada, que mezcla lo clásico y lo contemporáneo, el diseño de Averno City recuerda a una Nueva York de los años ochenta reinterpretada a través de filtros cibernéticos. Las luces de neón, la lluvia persistente y el tráfico constante le dan una identidad vibrante al entorno. La ciudad tiene vida propia: Los peatones reaccionan a los eventos, los vehículos respetan (a veces) las señales de tránsito, y los barrios cambian de ambiente según la hora del día o la cantidad de crimen presente. Esta atención al detalle no solo es atmosférica sino también funcional: Permite al jugador tomar decisiones rápidas en tiempo real, cómo cortar una ruta de escape o anticipar un crimen por el comportamiento sospechoso de ciertos NPC.

En cuanto al gameplay, el título propone una mezcla de conducción, combate, y tareas investigativas. Las persecuciones son el punto fuerte: Con físicas que responden bien y un sistema de daños convincente, resulta gratificante atrapar a un sospechoso después de una larga carrera a través del tráfico. Sin embargo, el combate cuerpo a cuerpo y los tiroteos son más irregulares. Aunque funcionales, se sienten algo básicos, con una IA que no siempre responde de forma convincente. Por momentos, los enemigos simplemente se quedan quietos o toman rutas absurdas, lo que da lugar a situaciones tan absurdas como cómicas. Esta falta de pulido afecta el ritmo general, sobre todo cuando se busca tensión narrativa o una representación más realista de los enfrentamientos.

El sistema de progresión también es algo limitado. Si bien es posible desbloquear mejoras, vehículos adicionales y equipamiento nuevo, las misiones tienden a repetirse en estructura y objetivos. En teoría, la idea de patrullar libremente, responder a llamadas y elegir cómo actuar ante cada situación debería bastar para generar variedad. Pero en la práctica, la repetición pesa. No hay una historia principal fuerte que vertebre el juego, y si bien eso puede ser intencional —como parte del enfoque sandbox—, se extraña una línea argumental más clara que guíe la evolución del personaje o que explore con mayor profundidad los dilemas morales del oficio.

A nivel sonoro, The Precinct apuesta por una ambientación cargada de sintetizadores, con efectos bien logrados que suman a la atmósfera noir. Las sirenas, los frenos, los disparos, la radio policial: Todo está medido para generar una sensación de urgencia y realismo. La música, aunque no excesivamente variada, cumple su función al acompañar los momentos de tensión sin imponerse demasiado. El doblaje es escaso, pero no resulta una gran pérdida: La mayoría de las interacciones se dan a través de textos breves o señales visuales.

Un aspecto interesante —y a la vez polémico— del juego es su representación del rol policial. The Precinct no pretende hacer un discurso explícito sobre el sistema de justicia, pero su estructura permite tanto el juego ético como el abuso de poder. El jugador puede detener con cortesía a un sospechoso, pedir refuerzos o usar la fuerza de forma proporcionada. Pero también puede abrir fuego sin advertencia, atropellar civiles, ignorar llamados o sembrar el caos con total impunidad. El título no castiga de manera contundente estas conductas, lo que plantea preguntas sobre su intención. ¿Es una sátira? ¿Una crítica velada? ¿O simplemente una omisión consciente en favor del entretenimiento? Esta ambigüedad puede ser una virtud para quienes buscan libertad total, pero también un punto débil para quienes esperaban una reflexión más matizada sobre el oficio.

En términos técnicos, el juego corre de forma estable en la mayoría de plataformas, aunque se han reportado algunos bugs menores: Colisiones erráticas, personajes que atraviesan paredes o eventos que no se activan correctamente. Nada que rompa por completo la experiencia, pero sí detalles que afectan la inmersión. Fallen Tree Games ha prometido actualizaciones para corregir estos errores, y dado su historial con títulos anteriores como American Fugitive, es probable que el soporte post lanzamiento sea activo.

The Review

7.83 Final
7 Others review
9
Narrativa
9
Visual
6
Gameplay
6
Progresión
8
Sonido
9
Performance

¿En resumen?

The Precinct es un experimento curioso dentro del género sandbox: Un título que invierte el paradigma criminal y propone una fantasía policial con tintes retro y mecánicas contemporáneas. No es un juego perfecto ni pretende serlo, pero logra ofrecer momentos de diversión, caos y estrategia en un entorno bien construido. Con un poco más de variedad, una narrativa más firme y mejoras en la IA, podría convertirse en una franquicia destacada dentro de su nicho. Por ahora, es una obra interesante, recomendable para quienes disfrutan de mundos abiertos con sabor a píxel y aroma a película policial de medianoche.